Coincidiendo con la conmemoración, el pasado 7 de septiembre, del Día Internacional del Aire Limpio, la oficina regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicaba en una nota oficial que “la contaminación del aire es probablemente un factor que contribuye a la carga para la salud causada por Covid-19”. Esta entidad regional de la OMS incluía en su advertencia la palabra “probablemente” pero el número de estudios que abundan en esta relación entre contaminación y gravedad de los casos de Covid-19 es cada vez mayor y más rotunda.

La revista Science Advances , ofrece nuevos más datos al respecto y, a partir de los registros analizados en más de 3.000 ciudades de Estados Unidos, concluye que en las ciudades con aire sucio, las personas que contraen el coronavirus tienen un riesgo de muerte de hasta un 11% superior a la media. Los expertos conocen desde hace tiempo el hecho de que la contaminación del aire agrava la gripe y otras enfermedades pulmonares, por lo que no es sorprendente que la exposición a aire contaminado por las PM2.5 aumente el riesgo de muerte por Covid-19.

A finales de 2017, la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) y la Comisión Europea pusieron en marcha un nuevo Índice europeo de Calidad del Aire (ICA), que permite a los usuarios comprobar su calidad en las más de 2.000 estaciones de medición repartidas por toda Europa. Este índice, que proporciona información actualizada sobre la calidad del aire en los 33 países miembros de la AEMA, incluye perfiles nacionales ya que las administraciones públicas locales tienen que adaptar sus medidas para considerar factores como demografía, infraestructuras de transporte, etc. Estas mediciones vigilan los estándares de calidad del aire y controlan los niveles de ozono (O3), de dióxido de nitrógeno (NO2), de dióxido de carbono (CO2), de dióxido de azufre (SO2)… y toda la contaminación generada por partículas (PM2.5 y PM10) que pueden representar serios riesgos para la salud.

Concentración media anual de NO2 en estaciones de estaciones de trafico, AEMA 2017.

La monitorización continua de la contaminación del aire, como se ha señalado en el presente artículo, proporciona información a las administraciones, a las empresas y a las personas sobre la calidad el aire, permitiendo analizar el cumplimiento de estándares y la adopción de medidas orientadas a minimizar los efectos perjudiciales de la contaminación, que se hacen especialmente visibles cuando se analiza el número de consultas médicas o las horas de trabajo perdidas.


En definitiva, la medición de la contaminación representa un aspecto fundamental para mejorar la calidad del aire. Porque, como aseguraba William Thomson, «lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre.».

En NIHON KASETSU tenemos una dilatada experiencia en la monitorización de calidad del aire, y nuestra tecnología permite medir en tiempo real concentraciones de gases y de partículas de forma precisa y fiable. Nuestros sensores y Sistemas de Monitorización están validados por el Ministerio de Industria y Medioambiente de Japón, y contrastados con estaciones de referencia europeas.